domingo 22 de febrero de 2009
La Rueda de la Vida
¿Sabes acaso,
si es posible adivinar el mensaje de las musas?
¿Has visto alguna vez,
crecer las madreperlas?
Despójate del manto que cubre tu horizonte.
Acércate a la orilla, vive, hombre, ¡vive!.
No ocultes tu rostro
a la noche de los tiempos.
Atraviesa la escarcha
que te separa de la rosa.
Descubre el mundo apócrifo de los niños...;
y recoge esa amapola, abatida,
por la torpe pisada
de la indiferencia de los nomos.
No te alejes de los tristes longevos,
porque son indigentes de cariño.
La rueda de la vida,
no se parará para ti.
Encuéntrate en el río,
en el pájaro herido,
en los ojos que te miran,
en las manos extendidas...,
en tu roto corazón.
Recuerda, que la carátula está muerta,
¡y no volverán las oscuras golondrinas
si cierras tu puerta!
viernes 9 de enero de 2009
UNA NUEVA ETAPA
Cuando inicié este Blog, todavía no hace un año, el ánimo que me guiaba era exclusivamente comunicar, a quien me quisiera leer, el disgusto y la rebeldía que me provocaban las sucesivas actuaciones de los políticos motrileños desde que tomé conciencia de la condición de ciudadanía, hace ya bastantes años. El hecho determinante de mi decisión había sido el desastre llevado a cabo en el Camino de la Mar, en cuya realización era evidente la complicidad o permisividad del actual Consistorio con el Ministerio de Fomento, a cuyo frente se encuentra la inefable Magdalena Álvarez, cuyo estilo y talante democrático y de educación, son fiel reflejo de su forma de actuar en el terreno de las obras públicas, que no sé si compararlo con los Hunos o con los Vándalos, o simplemente con PepeGotera. También pensaba que podía iniciar una reacción de los ciudadanos motrileños, cuya indignación pude constatar personalmente.
Indefectiblemente, mis obligaciones profesionales y otros proyectos personales de estudios me han impedido durante estos meses dedicar la intensidad de esfuerzo que hubiera querido y hubiera sido necesaria para llevar a cabo esta protesta o reivindicación.
La falta de vertebración de la sociedad española en general y de la motrileña en particular para canalizar la participación ciudadana en todos estos temas, me hicieron concebir la necesidad de poner en marcha una asociación independiente y plural que podía ser algo así como una "Asociación para la Defensa de Motril". Pues era evidente que Motril estaba siendo maltratado y destrozado por la falta de previsión y de planificación de un Consistorio con el Norte totalmente perdido de lo que es Gobernar una ciudad encaminándola hacia el progreso; un Consistorio carente de un proyecto de ciudad; un Consistorio en suma que estaba llevando a cabo actuaciones que en muchos casos, más que beneficiar o mejorar empeoraban la situación, amén de gastar unos caudales que incluso dejaban las arcas municipales al límite. Y mientras tanto, los gran temas de ciudad de Motril estaban abandonados: un modelo de urbanismo; un gran polígono de servicios; las infraestructuras y accesos a las vías de comunicaciones; regulación de los terrenos de la vega; proyecto de desarrollo endógeno; etc. Y así, con esa carencia de saber hacia dónde vamos, ocurrieron tropelías como la del "Camino de la Mar". No pienso ni por un instante cejar en mi empeño de reivindicar que este lugar tiene que ser una calle más de Motril, convertido en un Bulevar lleno de jardines y espacios de ocio para paseantes y ciudadanos en general. Y lo seguiré haciendo pase lo que pase, incrementando mi nivel de dedicación a medida que mis circunstancias personales me lo vayan permitiendo. Ya son muchas las personas con las que he podido departir que comparten estos planteamientos, y pronto seremos muchísimos más. Por ello, la Asociación para la Defensa de Motril va a ser un hecho en su presencia pública muy próximamente. Y esperamos buenos frutos de ella, en el terreno de la participación ciudadana.
El despertar a estos temas de ciudadanía, han dado como consecuencia el alumbramiento de otro tipo de proyectos, imprescindibles para poder llevar a cabo estos anteriores. Y ello, es la necesidad de poner en marcha un medio de comunicación distinto a los usuales. Un medio independiente en todos los sentidos, plural, lleno de contenidos, comprometido con su entorno social y físico, y que no sea un mero portavoz de las secretarías de comunicación de los partidos políticos o de las agencias de noticias.
Por ello nace "DiarioGuadalfeo.com". Un periódico digital que tendrá versiones en soporte papel con carácter extraordinario; y "Ediciones Guadalfeo", una sociedad mercantil de carácter no lucrativo, al estilo de las organizaciones no gubernamentales anglosajonas.
En estos momentos, ya podemos decir que "DiarioGuadalfeo.com" es una criatura que ha comenzado su andadura modesta, pero firme. Y poco a poco esperamos que vaya creciendo día a día con el apoyo de todos.
Quiero tranquilizar a quienes me han manifestado su pesar por la posible desaparición de este blog, diciéndoles que será todo lo contrario, ya que pienso mantenerlo y dedicarle la atención que por motivos obvios no he podido darle en estos últimos meses.
Gracias a todos los que me leéis, y me animáis.
¡Brindemos por el futuro de Motril!
Antonio Reyes
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HABLEMOS DE MOTRIL
jueves 18 de diciembre de 2008
PASEANDO POR MOTRIL
MOTRIL, ¿VÍCTIMA DEL DESORDEN?
Paseando estos días por Motril; doliéndome Motril como me duele, porque lo amo; me voy a permitir emularme a mí mismo y recordar un viejo artículo que escribí hace bastantes años. Como entonces, aludiré a algunos de los significados que la palabra “orden” tiene en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: “orden”, igual a “belleza”; “orden”, igual a “cada cosa en su sitio”. Y tengo que preguntarme, como entonces, ¿está siendo Motril víctima del desorden? Y, si la respuesta es afirmativa, ¿Quiénes son los responsables?
Una vez más, tengo que fijarme en el urbanismo, por la importancia que tiene para el diseño de un proyecto de ciudad. Nuestro querido (a pesar de todo), Enrique, culminó una nefasta labor iniciada en la década de los sesenta, construyendo, junto al popular barrio de “Las Angustias”, en “Huerta Carrasco”, unos bloques de viviendas que con la pretendida denominación de “viviendas sociales”, ubicó en ese barrio obrero y campesino de Motril (en donde se divisa el mar desde cualquier punto) un verdadero “gueto”, en el que algunas familias faltas de medios (pobres, pero honrados y dignos) se vieron forzadas a convivir con mafiosos, traficantes y delincuentes venidos, mayoritariamente, de otros lugares de la geografía española. Estos, en ocasiones, desahuciaban a golpe de pistola a las familias humildes, traficando igualmente con las viviendas sin que las autoridades de ningún tipo hicieran nada al respecto. De esta manera, Motril quedaba “cercado” por unos “guetos” con los cuales tendrá que convivir la inevitable expansión urbanística de nuestra ciudad. Estas zonas, aún hoy, como en toda España, están faltas de una política educativa- preventiva, de una política de reinserción social-laboral y de una política de seguridad ciudadana verdaderamente eficaces, que garantice un futuro más halagüeño para ellos y para el resto de los motrileños, porque no olvidemos que los problemas de la marginalidad acaban afectándonos a todos, de una manera o de otra.
La indolencia política de quienes nos han gobernado durante las últimas décadas ha sido causante, igualmente, de otros desórdenes espectaculares. Véase, si no, el asunto de los famosos accesos a las carreteras y autovías (mejor tendría que haber dicho fantasma-vías). El “kilómetro uno” y “el candelón” eran nuestros dos únicos accesos: a pesar de la situación caótica del primero; y de las características del segundo, más propias de un paraje histórico que de un acceso rodado del siglo XXI.
Pues bien, para terminar de arreglarlo, viene el Ministerio de Fomento y, con la complicidad del Ayuntamiento, destroza el “Camino de la Mar” para convertirlo en un acceso a la carretera general que alivie la situación caótica de los anteriores, y sobre todo, dándole al Puerto una conexión con estas, ya que parece ser que los accesos a la “autovía soñada” van para largo una vez más. Esta actuación, y otras, provocan un desorden difícil de arreglar, ya que hipotecan nuestros espacios naturales, que son lo mejor que tenemos. O si no, ¿cómo ha quedado ese paisaje motrileño? No nos cansaremos de repetir que el “Camino de la Mar” tenía y tiene que ser un bulevar, un paseo ajardinado, una calle más de Motril que una las Explanadas y el Cerro de la Virgen con el puerto y las playas.
Paseando estos días por Motril; doliéndome Motril como me duele, porque lo amo; me voy a permitir emularme a mí mismo y recordar un viejo artículo que escribí hace bastantes años. Como entonces, aludiré a algunos de los significados que la palabra “orden” tiene en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: “orden”, igual a “belleza”; “orden”, igual a “cada cosa en su sitio”. Y tengo que preguntarme, como entonces, ¿está siendo Motril víctima del desorden? Y, si la respuesta es afirmativa, ¿Quiénes son los responsables?
Una vez más, tengo que fijarme en el urbanismo, por la importancia que tiene para el diseño de un proyecto de ciudad. Nuestro querido (a pesar de todo), Enrique, culminó una nefasta labor iniciada en la década de los sesenta, construyendo, junto al popular barrio de “Las Angustias”, en “Huerta Carrasco”, unos bloques de viviendas que con la pretendida denominación de “viviendas sociales”, ubicó en ese barrio obrero y campesino de Motril (en donde se divisa el mar desde cualquier punto) un verdadero “gueto”, en el que algunas familias faltas de medios (pobres, pero honrados y dignos) se vieron forzadas a convivir con mafiosos, traficantes y delincuentes venidos, mayoritariamente, de otros lugares de la geografía española. Estos, en ocasiones, desahuciaban a golpe de pistola a las familias humildes, traficando igualmente con las viviendas sin que las autoridades de ningún tipo hicieran nada al respecto. De esta manera, Motril quedaba “cercado” por unos “guetos” con los cuales tendrá que convivir la inevitable expansión urbanística de nuestra ciudad. Estas zonas, aún hoy, como en toda España, están faltas de una política educativa- preventiva, de una política de reinserción social-laboral y de una política de seguridad ciudadana verdaderamente eficaces, que garantice un futuro más halagüeño para ellos y para el resto de los motrileños, porque no olvidemos que los problemas de la marginalidad acaban afectándonos a todos, de una manera o de otra.
La indolencia política de quienes nos han gobernado durante las últimas décadas ha sido causante, igualmente, de otros desórdenes espectaculares. Véase, si no, el asunto de los famosos accesos a las carreteras y autovías (mejor tendría que haber dicho fantasma-vías). El “kilómetro uno” y “el candelón” eran nuestros dos únicos accesos: a pesar de la situación caótica del primero; y de las características del segundo, más propias de un paraje histórico que de un acceso rodado del siglo XXI.
Pues bien, para terminar de arreglarlo, viene el Ministerio de Fomento y, con la complicidad del Ayuntamiento, destroza el “Camino de la Mar” para convertirlo en un acceso a la carretera general que alivie la situación caótica de los anteriores, y sobre todo, dándole al Puerto una conexión con estas, ya que parece ser que los accesos a la “autovía soñada” van para largo una vez más. Esta actuación, y otras, provocan un desorden difícil de arreglar, ya que hipotecan nuestros espacios naturales, que son lo mejor que tenemos. O si no, ¿cómo ha quedado ese paisaje motrileño? No nos cansaremos de repetir que el “Camino de la Mar” tenía y tiene que ser un bulevar, un paseo ajardinado, una calle más de Motril que una las Explanadas y el Cerro de la Virgen con el puerto y las playas.
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HABLEMOS DE MOTRIL
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POETAS MOTRILEÑOS
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POETAS MOTRILEÑOS
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La Mar
Aún recuerdo
la primera vez que vi la mar.
Me pareció un campo de surcos azules
recién arado
semejante a los trigales
cuando el viento peina las espigas.
Sobre la arena
desplegamos los manteles
el gazpacho, los espetos
y almorzamos acariciados por la brisa.
A la tarde
el mar sesteaba indolente
y nuestros dedos escarbaban la arena
buscando piezas de nácar.
Pasó una gaviota
un barco, una vela, una nube
y quedó en el aire
un leve presagio de tristeza.
Nos alejamos
saludando con un gesto a los hombres
ocupados en atraer hasta las redes
a los peces de plata.
Joaquín Pérez Prados
la primera vez que vi la mar.
Me pareció un campo de surcos azules
recién arado
semejante a los trigales
cuando el viento peina las espigas.
Sobre la arena
desplegamos los manteles
el gazpacho, los espetos
y almorzamos acariciados por la brisa.
A la tarde
el mar sesteaba indolente
y nuestros dedos escarbaban la arena
buscando piezas de nácar.
Pasó una gaviota
un barco, una vela, una nube
y quedó en el aire
un leve presagio de tristeza.
Nos alejamos
saludando con un gesto a los hombres
ocupados en atraer hasta las redes
a los peces de plata.
Joaquín Pérez Prados
El último Barco
(Hoy, como ayer, otra vez, siento esa emoción de los momentos auténticos al presentar a este poeta para mi tan apreciado, quizás por ser la personificación de mi otro yo, y que siento no pueda involucrarse plenamente en ese nuevo y viejo proyecto editorial que tenemos)
Como el último barco que surge entre la niebla espesa:
fantasmal, solitario, rendido a su destino
de haber vivido mucho y no saber si bien,
y que espera para ser recibido en dársenas dormidas.
Así aparezco yo en las sórdidas noches
por los cruces mortales
que tienden avenidas insensibles al paso,
esperando abrazar el postrero desastre
del tiempo que se va.
Como mi vida, a golpes de oleaje,
que se estrella en las rocas
de una profesión a la que no tengo mucho aprecio,
más que por lo que no dice por todo lo que calla.
Por eso espero llegar hasta esa ensenada
que me devuelva al olvido,
al seno de las cosas que no tienen memoria.
Y mientras tanto doy noticias
que son pura ficción y otras son mentira,
malas y buenas informaciones
que a veces son un calco de mi vida.
Francisco M. Ortega
Como el último barco que surge entre la niebla espesa:
fantasmal, solitario, rendido a su destino
de haber vivido mucho y no saber si bien,
y que espera para ser recibido en dársenas dormidas.
Así aparezco yo en las sórdidas noches
por los cruces mortales
que tienden avenidas insensibles al paso,
esperando abrazar el postrero desastre
del tiempo que se va.
Como mi vida, a golpes de oleaje,
que se estrella en las rocas
de una profesión a la que no tengo mucho aprecio,
más que por lo que no dice por todo lo que calla.
Por eso espero llegar hasta esa ensenada
que me devuelva al olvido,
al seno de las cosas que no tienen memoria.
Y mientras tanto doy noticias
que son pura ficción y otras son mentira,
malas y buenas informaciones
que a veces son un calco de mi vida.
Francisco M. Ortega
FORJANDO LA LUZ
(El autor reside actualmente en Málaga, donde tiene su trabajo,
aunque siempre que puede se desplaza a su Motril)
Yo sé que el cielo que no alcanzas,
es sueño que escapa entre tus manos
cuando miras el mundo frente a frente
y recorres sus aristas crispadas por el odio.
Que la vida te ofrece espejismos dorados,
para llenar de sombras la luz que cobijaste
en el feliz empeño de levantar la aurora,
hasta caer rendido al pie de tu deseo.
Un haz de manos levantan en el aire,
un grito que se abre en el vientre del mundo
parido en soledad de estrellas trasnochadas,
el viento lo hace suyo, y lo expande a lo lejos.
Tu lo sigues de cerca en frenético vuelo,
irrumpes el espacio, veloz como una flecha,
remolinos de voces levantas a tu paso
otras manos se alzan y recogen los ecos.
Brazos tensos esperan, erguidos de impaciencia
estallan por los dedos las quejas doloridas,
promesas oxidadas se funden en un fuego
que queman las entrañas carcomidas del deseo.
Un lamento que rasga la noche del olvido,
convoca a un pueblo unido
y todos juntos reúnen su esfuerzo y su tesón
por forjar la luz que los libere.
Paco Estévez
(A mis amigos-as de Motril)
aunque siempre que puede se desplaza a su Motril)
Yo sé que el cielo que no alcanzas,
es sueño que escapa entre tus manos
cuando miras el mundo frente a frente
y recorres sus aristas crispadas por el odio.
Que la vida te ofrece espejismos dorados,
para llenar de sombras la luz que cobijaste
en el feliz empeño de levantar la aurora,
hasta caer rendido al pie de tu deseo.
Un haz de manos levantan en el aire,
un grito que se abre en el vientre del mundo
parido en soledad de estrellas trasnochadas,
el viento lo hace suyo, y lo expande a lo lejos.
Tu lo sigues de cerca en frenético vuelo,
irrumpes el espacio, veloz como una flecha,
remolinos de voces levantas a tu paso
otras manos se alzan y recogen los ecos.
Brazos tensos esperan, erguidos de impaciencia
estallan por los dedos las quejas doloridas,
promesas oxidadas se funden en un fuego
que queman las entrañas carcomidas del deseo.
Un lamento que rasga la noche del olvido,
convoca a un pueblo unido
y todos juntos reúnen su esfuerzo y su tesón
por forjar la luz que los libere.
Paco Estévez
(A mis amigos-as de Motril)
barco de vela
Barco de vela,
barco de vela.
Falucho soñado
por mi infancia marinera.
¡Qué firme tu rumbo!
¡Qué liviana tu estela!
Barco de vela...
¡quién pudiera
subirse en tu proa
y navegar contigo
toda la vida entera!
¡Quién pudiera,
barco de vela,
conocer a tu lado
la mar de punta a punta,
como lo hacía
en mi infancia marinera!
Jesús Cabezas
barco de vela.
Falucho soñado
por mi infancia marinera.
¡Qué firme tu rumbo!
¡Qué liviana tu estela!
Barco de vela...
¡quién pudiera
subirse en tu proa
y navegar contigo
toda la vida entera!
¡Quién pudiera,
barco de vela,
conocer a tu lado
la mar de punta a punta,
como lo hacía
en mi infancia marinera!
Jesús Cabezas
El mar
Tu flor azul se entreabre, mar de mayo,
como una fuente clara de un sendero.
Me acerco a ti, vitral, marino día,
floresta de agua inquieta en que hundo el verso;
y bebo la hora fresca de estas rosas,
su aroma de ondas verdes y altos sueños.
Avanza alegre el mar sus vastas crines,
renglones, líneas de un antiguo texto
que el aire escribe en un lenguaje propio
dejando en esta orilla nata y cieno.
De niño, mar, tal vez leí tus libros.
Algún vocablo antiguo yo conservo,
algún dormido eco absorto en conchas
que igual que arena zapa entre estos dedos.
Me hablabas, mar, y a veces yo te hablaba.
Contabas un relato curvo, eterno;
las mismas olas siempre y siempre otras.
Sonora voz que viene y va en el tiempo.
Mas ya desbrava el mar sus blancos potros,
su red boreal que injuria al pez de anzuelos;
al pez de plata, sílex de una estrella.
Delfín, mi voz se va detrás del viento,
surcando en busca de este mar que olvido,
que juega solo; niño solo y lejos.
F. Ayudarte
como una fuente clara de un sendero.
Me acerco a ti, vitral, marino día,
floresta de agua inquieta en que hundo el verso;
y bebo la hora fresca de estas rosas,
su aroma de ondas verdes y altos sueños.
Avanza alegre el mar sus vastas crines,
renglones, líneas de un antiguo texto
que el aire escribe en un lenguaje propio
dejando en esta orilla nata y cieno.
De niño, mar, tal vez leí tus libros.
Algún vocablo antiguo yo conservo,
algún dormido eco absorto en conchas
que igual que arena zapa entre estos dedos.
Me hablabas, mar, y a veces yo te hablaba.
Contabas un relato curvo, eterno;
las mismas olas siempre y siempre otras.
Sonora voz que viene y va en el tiempo.
Mas ya desbrava el mar sus blancos potros,
su red boreal que injuria al pez de anzuelos;
al pez de plata, sílex de una estrella.
Delfín, mi voz se va detrás del viento,
surcando en busca de este mar que olvido,
que juega solo; niño solo y lejos.
F. Ayudarte
Poema
"Hay un grillo al lado de mi cama
que me canta durante toda la noche.
Es una melodía triste y significativa,
que me dice infinidad de palabras.
Es un grillo que teje nomeolvides invisibles en la aurora,
que con espinas se engendró en rosa.
Este grillo perfora despacio las paredes de la tarde
y enciende sus hogueras a medianoche
Mi grillo, camuflado, asaltó el silencio.
Este grillo embruja con la lluvia dorados atardeceres
y besa aunque no haya luna.
Un grillo que anda cantando debajo de mi almohada,
se viene de polizonte con el viento
y llora soledad en el rocío de las noches invernales,
con el corazón remendado con olas azules.
Este grillo escribe con la tinta de las teclas
ríe con las campanas de las palabras
y sufre nostalgia con las hojas.
Un grillo que entona canciones de amor todos los días
encantando estrellas serpenteantes con su flauta
¿Podría acaso cantar otra melodía
cuyas palabras fueran ligeras y se las llevara el viento?
Él es ese grillo que le gustaría seguir el sol de sus ojos
y que sus brazos le calentaran y le asfixiaran.
(.....y es que este grillo negro, a veces, adquiere hermosísimos colores)"
Ana Galindo
VOLVAMOS SIEMPRE A ITACA
(Homenaje a Kaváfis)
A veces pudo ser el dromedario o tu voz turquesa,
porque no hay olvido que reclame este momento,
la congoja prepara el dardo envenenado,
el tiempo cumplió su cometido,
quedaron en la arena aún caliente
el color de la memoria y quizás un beso.
Bebimos impunente el vino de la tarde
que importa no llegar al fin
si el silencio nos protege,
perdido el holocausto no firmé mi testamento,
retiré mi maleta sencilla y plegué mi sonrisa.
De la misma forma que el alquimista prepara la pócima
me acordé de Kaváfis;
entonces recordé la película
- el cine no me engaña –
porque dijo Zorba, el griego:
“ Jefe, qué desastre tan hermoso”
Anunciatta Vinuesa
A veces pudo ser el dromedario o tu voz turquesa,
porque no hay olvido que reclame este momento,
la congoja prepara el dardo envenenado,
el tiempo cumplió su cometido,
quedaron en la arena aún caliente
el color de la memoria y quizás un beso.
Bebimos impunente el vino de la tarde
que importa no llegar al fin
si el silencio nos protege,
perdido el holocausto no firmé mi testamento,
retiré mi maleta sencilla y plegué mi sonrisa.
De la misma forma que el alquimista prepara la pócima
me acordé de Kaváfis;
entonces recordé la película
- el cine no me engaña –
porque dijo Zorba, el griego:
“ Jefe, qué desastre tan hermoso”
Anunciatta Vinuesa
RIMAS
Descalzos mis pies
las olas los abrazan,
mis huellas....
se las lleva el agua.
¡Vente conmigo niño
a esta orilla de la playa!
La brisa de la mar salada,
sonidos deseados me regala:
tu nombre, tu voz, tus pasos,
tu risa, tu canto, tu llanto....
Tus poemas a mi oído susurrando.
¡Vente conmigo niño,
dulces besos te he guardado!
Las gaviotas, alertas centinelas,
las alas extienden inquietas....
alas...olas...a solas...ama tu alma,
tu volar, tu dicha, tu pena.
La llave de mi puerta....
el rincón de tu casa....
las caricias soñadas.
¡ Vente conmigo niño
al calor de mi manta!
Descalzos mis pies
las olas los abrazan,
a esta orilla de la playa
mis huellas...
se las lleva el agua.
Rosa
las olas los abrazan,
mis huellas....
se las lleva el agua.
¡Vente conmigo niño
a esta orilla de la playa!
La brisa de la mar salada,
sonidos deseados me regala:
tu nombre, tu voz, tus pasos,
tu risa, tu canto, tu llanto....
Tus poemas a mi oído susurrando.
¡Vente conmigo niño,
dulces besos te he guardado!
Las gaviotas, alertas centinelas,
las alas extienden inquietas....
alas...olas...a solas...ama tu alma,
tu volar, tu dicha, tu pena.
La llave de mi puerta....
el rincón de tu casa....
las caricias soñadas.
¡ Vente conmigo niño
al calor de mi manta!
Descalzos mis pies
las olas los abrazan,
a esta orilla de la playa
mis huellas...
se las lleva el agua.
Rosa
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NUEVA POESÍA LÍRICA
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NUEVA POESÍA LÍRICA
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Saudades
¡Saudades!
Dime mujer,
La de mis noches serenas,
¿Que son saudades?
¡Saudades!
Dicen,
Que de amores son penas.
¡Yo tengo saudades!
Acaso no son saudades…
Que te quiero…
Y no puedo besarte…
Tan unidos los dos…
Y tan distantes….
Te hablo….
Y no puedo tocarte…
Te necesito…
Y no puedo llamarte…
…Acaso no son saudades
Yo tengo saudades
de tu cuerpo junto al mío….
De tus ojos
y de mirarte…
De tus labios
y de besarte…
De tus manos
y de tocarte…
De tus pechos,
de tu cuerpo
y de tu amor.
¡...TENGO SAUDADES DE TI!
Antonio Reyes
Dime mujer,
La de mis noches serenas,
¿Que son saudades?
¡Saudades!
Dicen,
Que de amores son penas.
¡Yo tengo saudades!
Acaso no son saudades…
Que te quiero…
Y no puedo besarte…
Tan unidos los dos…
Y tan distantes….
Te hablo….
Y no puedo tocarte…
Te necesito…
Y no puedo llamarte…
…Acaso no son saudades
Yo tengo saudades
de tu cuerpo junto al mío….
De tus ojos
y de mirarte…
De tus labios
y de besarte…
De tus manos
y de tocarte…
De tus pechos,
de tu cuerpo
y de tu amor.
¡...TENGO SAUDADES DE TI!
Antonio Reyes
Alguien te quiere
A veces pienso y me recuerdas
al témpano de nieve,
que gélido cuelga en tu ventana
cuando el alba viene.
¡Qué sublime razón tu corazón
absorbe y conviene!,
que ni loca y fogosa pasión
ni amor entretiene.
¡Qué ignota ilusión tu alma
advierte y previene!,
que no añora lisonjas ni halagos
que el cariño tiene.
Si es dolor por desdén o es tal vez
desamor lo que sientes,
que mudo y muerto de amor, nunca olvides,
¡alguien te quiere!.
Antonio Reyes
al témpano de nieve,
que gélido cuelga en tu ventana
cuando el alba viene.
¡Qué sublime razón tu corazón
absorbe y conviene!,
que ni loca y fogosa pasión
ni amor entretiene.
¡Qué ignota ilusión tu alma
advierte y previene!,
que no añora lisonjas ni halagos
que el cariño tiene.
Si es dolor por desdén o es tal vez
desamor lo que sientes,
que mudo y muerto de amor, nunca olvides,
¡alguien te quiere!.
Antonio Reyes
Vaga Ilusión
¡Cuando el recuerdo se borre!
Si las sombras han caído
sobre los radiantes tilos,
si al ocaso de las flores
ya no existen los amigos,
si abrazaron tus amores
la oscuridad del olvido:
se quedarán contigo...,
sólo, ¡las ilusiones!
¡Que no se duerma
que tiene frío,
su pena negra,
su voz de niño.!
¡Cuando el silencio te ronde!
Si del alba las campanas,
derraman sobre tu almohada,
tañendo lánguidos sones,
la color de la mortaja,
hacia su elevada torre,
como hiedra entre sus ramas:
se marcharán con tu alma...,
sólo, ¡las ilusiones!
¡Sólo, las ilusiones!...:
arcoiris de amapolas,
pétalos de caricias,
besos de noche alada,
sueños de mil colores...:
¡sólo, las ilusiones!
¡Que no lo llamen
que se ha dormido,
su pelo negro,
su piel de trigo.!
Antonio Reyes
Si las sombras han caído
sobre los radiantes tilos,
si al ocaso de las flores
ya no existen los amigos,
si abrazaron tus amores
la oscuridad del olvido:
se quedarán contigo...,
sólo, ¡las ilusiones!
¡Que no se duerma
que tiene frío,
su pena negra,
su voz de niño.!
¡Cuando el silencio te ronde!
Si del alba las campanas,
derraman sobre tu almohada,
tañendo lánguidos sones,
la color de la mortaja,
hacia su elevada torre,
como hiedra entre sus ramas:
se marcharán con tu alma...,
sólo, ¡las ilusiones!
¡Sólo, las ilusiones!...:
arcoiris de amapolas,
pétalos de caricias,
besos de noche alada,
sueños de mil colores...:
¡sólo, las ilusiones!
¡Que no lo llamen
que se ha dormido,
su pelo negro,
su piel de trigo.!
Antonio Reyes
El jardín de mis sueños
A su pasión atado,
en el quieto jardín de mis sueños,
dolido y olvidado,
y preso de sus dueños,
¡dejé mi corazón en sus empeños!
¡Qué solo y desdeñado!,
en su sentir, con mi razón reñido;
sediento de cuidado,
de amor incomprendido,
¡cubriendo de tormento el buen sentido!.
¡Oh! Píndaro, en sus versos,
qué desigual batalla reflejara;
estando dos inmersos,
mi corazón quedara,
¡entre los rododendros y la jara!.
¡¡Oh! mísera razón!,
de su triunfal combate reposaba,
ilesa de pasión;
apenas le inquietaba,
¡el viento que en el álora ululaba!.
¡Viento!, viento que va
y que viene airoso y mi alma arroja,
al lugar donde, ya,
mi corazón se abroja,
¡y unas flores alivianan su congoja!.
...Risueña, ...candorosa,
sus alas suavemente aleteando...,
¡paloma tan hermosa!,
la sorprendí mirando,
¡y entre las mariposas revolando!.
¡Tan tierna enternecida!,
prendía en su nostálgica mirada,
relámpagos de vida,
la dulce madrugada,
¡y el brillo del otoño en la alborada!.
Sus ojos de poesía,
colmaban los anhelos de ventura.
Amores me pedía,
¡oh!, cándida criatura,
¡embriagando mi mente de mixtura!.
Busqué mi corazón,
donde en sueños quedárase olvidado;
¡oh!, pérfida razón,
ausente de su hado,
¡yacía moribundo y mal hallado!.
A. Reyes
en el quieto jardín de mis sueños,
dolido y olvidado,
y preso de sus dueños,
¡dejé mi corazón en sus empeños!
¡Qué solo y desdeñado!,
en su sentir, con mi razón reñido;
sediento de cuidado,
de amor incomprendido,
¡cubriendo de tormento el buen sentido!.
¡Oh! Píndaro, en sus versos,
qué desigual batalla reflejara;
estando dos inmersos,
mi corazón quedara,
¡entre los rododendros y la jara!.
¡¡Oh! mísera razón!,
de su triunfal combate reposaba,
ilesa de pasión;
apenas le inquietaba,
¡el viento que en el álora ululaba!.
¡Viento!, viento que va
y que viene airoso y mi alma arroja,
al lugar donde, ya,
mi corazón se abroja,
¡y unas flores alivianan su congoja!.
...Risueña, ...candorosa,
sus alas suavemente aleteando...,
¡paloma tan hermosa!,
la sorprendí mirando,
¡y entre las mariposas revolando!.
¡Tan tierna enternecida!,
prendía en su nostálgica mirada,
relámpagos de vida,
la dulce madrugada,
¡y el brillo del otoño en la alborada!.
Sus ojos de poesía,
colmaban los anhelos de ventura.
Amores me pedía,
¡oh!, cándida criatura,
¡embriagando mi mente de mixtura!.
Busqué mi corazón,
donde en sueños quedárase olvidado;
¡oh!, pérfida razón,
ausente de su hado,
¡yacía moribundo y mal hallado!.
A. Reyes
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CLUB DE POETAS MOTRILEÑOS
"¡OH, BECQUER!"
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CLUB DE POETAS MOTRILEÑOS
"¡OH, BECQUER!"
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Fuerte susurraba el viento
Fuerte susurraba el viento
por el horizonte azul.
Azul, como azul de amor.
Añil, como añil de mar.
Índigo color tornasolado.
¡Dónde está!,
mi corazón destrozado.
Viento,
horizonte,
mar abierto,
¡responde!
...¡Dónde está!,
que no lo encuentro esta noche.
“¡Agremán de alhelíes
lleva la niña,
(arcoiris fragante)
sobre su pelo;
florestal de claveles
sobre su cuerpo;
heliotropo,
azucena,
láudano,
escaramujo,
...pimpinela!”
Fuerte susurraba el viento.
Fuerte. Viento fuerte.
¡Las aldabas de mi pecho
reclamaban a la muerte!.
No quiero negras mortajas
ni llantos en mi aposento.
¡Recordadlo, compañeros!
Quiero risas en los labios,
zalagardas en los patios,
alfamares en mi lecho
y crótalos para el entierro.
Recordadlo, compañeros.
Que la muerte, no es la muerte
en casa de un jornalero,
¡sino arbellón de las penas
-por donde se rompe el viento-!.
...Era blanca su mirada
sobre mis ojos sedientos;
sus pechos, eran fanales
repiqueteando en el cielo;
y su cuerpo, ...¡ay!, su cuerpo...,
...¡anémona ansiosa
del rocío de mis dedos!
La perdí..., como se pierden
las flores en el desierto.
Sin agua para regarlas,
sin futuro, ...sin empleo.
Soy un pobre tagarote
de mi tierra: ...jornalero.
Recordadlo compañeros:
vino en los falansterios,
arrequives en las plazas,
bardos,
músicos,
danzas.
¡No quiero que falte nada!
Que la muerte, no es la muerte
en casa de un pordiosero,
¡sino almíjar de los sueños
-donde no penetra el viento-!.
Viento. Viento fuerte.
Fuerte susurraba el viento
por el horizonte azul.
Azul, como azul de amor.
Añil, como añil de mar.
Índigo color tornasolado.
¡Dónde está!,
mi corazón destrozado.
Viento,
horizonte,
mar abierto,
¡responde!.
¡Dónde está!,
que no lo encuentro esta noche.
Antonio Reyes
por el horizonte azul.
Azul, como azul de amor.
Añil, como añil de mar.
Índigo color tornasolado.
¡Dónde está!,
mi corazón destrozado.
Viento,
horizonte,
mar abierto,
¡responde!
...¡Dónde está!,
que no lo encuentro esta noche.
“¡Agremán de alhelíes
lleva la niña,
(arcoiris fragante)
sobre su pelo;
florestal de claveles
sobre su cuerpo;
heliotropo,
azucena,
láudano,
escaramujo,
...pimpinela!”
Fuerte susurraba el viento.
Fuerte. Viento fuerte.
¡Las aldabas de mi pecho
reclamaban a la muerte!.
No quiero negras mortajas
ni llantos en mi aposento.
¡Recordadlo, compañeros!
Quiero risas en los labios,
zalagardas en los patios,
alfamares en mi lecho
y crótalos para el entierro.
Recordadlo, compañeros.
Que la muerte, no es la muerte
en casa de un jornalero,
¡sino arbellón de las penas
-por donde se rompe el viento-!.
...Era blanca su mirada
sobre mis ojos sedientos;
sus pechos, eran fanales
repiqueteando en el cielo;
y su cuerpo, ...¡ay!, su cuerpo...,
...¡anémona ansiosa
del rocío de mis dedos!
La perdí..., como se pierden
las flores en el desierto.
Sin agua para regarlas,
sin futuro, ...sin empleo.
Soy un pobre tagarote
de mi tierra: ...jornalero.
Recordadlo compañeros:
vino en los falansterios,
arrequives en las plazas,
bardos,
músicos,
danzas.
¡No quiero que falte nada!
Que la muerte, no es la muerte
en casa de un pordiosero,
¡sino almíjar de los sueños
-donde no penetra el viento-!.
Viento. Viento fuerte.
Fuerte susurraba el viento
por el horizonte azul.
Azul, como azul de amor.
Añil, como añil de mar.
Índigo color tornasolado.
¡Dónde está!,
mi corazón destrozado.
Viento,
horizonte,
mar abierto,
¡responde!.
¡Dónde está!,
que no lo encuentro esta noche.
Antonio Reyes
¡Quién cogerá mi mano!
Si ver rayos pudiera,
claros al destellar,
por un sendero abierto,
¡quién me acompañará!
Desde mi oscura luz,
de tristes epitafios,
¡dónde la luz está!
Se me desgarra el alma.
¡Quién me comprenderá!
Qué triste está la noche.
Qué pobre el hombre va.
Yo quise andar senderos,
Que al cénit van a dar.
Qué claro está el camino.
Qué torpe el caminar.
Desde mi oscura luz,
de tristes epitafios,
me siento despertar.
¡Quién cogerá mi mano!
No vaya a zozobrar.
Qué triste está la noche.
Qué pobre el hombre va.
Entre rayos y truenos,
que nublan mi soñar,
yo busco aquel lucero,
¡que está al alborear!.
Antonio Reyes
claros al destellar,
por un sendero abierto,
¡quién me acompañará!
Desde mi oscura luz,
de tristes epitafios,
¡dónde la luz está!
Se me desgarra el alma.
¡Quién me comprenderá!
Qué triste está la noche.
Qué pobre el hombre va.
Yo quise andar senderos,
Que al cénit van a dar.
Qué claro está el camino.
Qué torpe el caminar.
Desde mi oscura luz,
de tristes epitafios,
me siento despertar.
¡Quién cogerá mi mano!
No vaya a zozobrar.
Qué triste está la noche.
Qué pobre el hombre va.
Entre rayos y truenos,
que nublan mi soñar,
yo busco aquel lucero,
¡que está al alborear!.
Antonio Reyes
RIMAS
(Homenaje a Becquer, ahora que es otoño, buena època para los románticos. Este tema fue tratado por el mismo Becquer en aquellos versos: "Alguna vez la encuentro por el mundo..."; quien a su vez recibió la influencia de otro romántico, en este caso el alemán Heine, en cuyos versos se inspiró: "...Y en quejas tristes de secreta pena está tu seno altivo rebosando...")
Algún día, me cruzaré contigo por la calle,
y tal vez, ni te diré adiós,
aunque dentro de mi alma una sonrisa
sin duda despertó.
Y es que, dormido en el fondo de mis sueños,
aún guardaré tu amor.
Algún día, te mirarás de tu alcoba en el espejo,
y tal vez, sentirás un agudo dolor,
porque dentro de tu pecho una herida
sin duda despertó.
Y es que, dormido en el fondo de tus sueños,
aún guardarás mi amor.
Será, que ni el tono burlesco
de mis labios te engañó;
ni el brillo, que tanto en tus ojos
me atrajera, aún se marchitó.
Antonio Reyes
Algún día, me cruzaré contigo por la calle,
y tal vez, ni te diré adiós,
aunque dentro de mi alma una sonrisa
sin duda despertó.
Y es que, dormido en el fondo de mis sueños,
aún guardaré tu amor.
Algún día, te mirarás de tu alcoba en el espejo,
y tal vez, sentirás un agudo dolor,
porque dentro de tu pecho una herida
sin duda despertó.
Y es que, dormido en el fondo de tus sueños,
aún guardarás mi amor.
Será, que ni el tono burlesco
de mis labios te engañó;
ni el brillo, que tanto en tus ojos
me atrajera, aún se marchitó.
Antonio Reyes
SEGUIRIYAS
A la orilla “el” río
yo te vine a ver,
y me arrebató su turbia corriente
lo que te amé.
A la orilla “el” río
te fui a buscar,
y vadeando sus revueltas aguas
te quise amar.
No me digas nada,
no vale la pena,
con el corazón, niña, yo sé muy bien,
no hay quien pueda.
Agua revuelta,
clavo y canela,
son los amores, ”maresita e mi alma”,
que me atormentan.
Si tu eres la luna,
yo el mudo reflejo,
que en la noche de San Juan, desnudos,
juntaban sus cuerpos.
Tu me amaste más
y, tal vez, yo menos;
pasando el tiempo, soy yo el que lloro,
al recordar lo nuestro.
El día “e” la Virgen
me crucé contigo,
y el tintineo débil de mis huesos
llegó a su oído.
Yo nada diré,
si tú nada dices,
qué importa a nadie, chiquilla, si tu y yo,
¡ay!, fuimos felices.
Juntito a tu vera
como junco bravo,
yo voy pasito a pasito, ¡mi vía!,
fiel y atolondrado.
Por mirar en tu alma
hasta me hice cura,
para ver temblar, tras las celosías,
tu imagen pura.
Cuál fue el pecado,
cuál la penitencia,
te has confesado, y te he visto llorar
dentro de la iglesia.
¡Ay!, qué buenesita
que eres conmigo,
que estás cansada, niña de mi alma,
y me das abrigo!
No bajes los ojos
ni vuelvas la cara,
cuando en la feria, me ves paseando,
montado en mi jaca.
Se decía mi amigo
y venía a mi puerta,
para quitarme lo que más quería,
viéndola abierta.
Al verte bailando
anoche en la plaza,
un fuego atroz que lo abrasa todo,
prendió mis entrañas.
¡Niña de mi alma!
¡Luz de mis sentidos!
ven que te cante, todas mis penitas,
cerca de tu oído.
¡Que me vuelvo loco,
de tanto mirarte,
y tus ojitos sólo me sonríen
muy de tarde en tarde!
A. Reyes
yo te vine a ver,
y me arrebató su turbia corriente
lo que te amé.
A la orilla “el” río
te fui a buscar,
y vadeando sus revueltas aguas
te quise amar.
No me digas nada,
no vale la pena,
con el corazón, niña, yo sé muy bien,
no hay quien pueda.
Agua revuelta,
clavo y canela,
son los amores, ”maresita e mi alma”,
que me atormentan.
Si tu eres la luna,
yo el mudo reflejo,
que en la noche de San Juan, desnudos,
juntaban sus cuerpos.
Tu me amaste más
y, tal vez, yo menos;
pasando el tiempo, soy yo el que lloro,
al recordar lo nuestro.
El día “e” la Virgen
me crucé contigo,
y el tintineo débil de mis huesos
llegó a su oído.
Yo nada diré,
si tú nada dices,
qué importa a nadie, chiquilla, si tu y yo,
¡ay!, fuimos felices.
Juntito a tu vera
como junco bravo,
yo voy pasito a pasito, ¡mi vía!,
fiel y atolondrado.
Por mirar en tu alma
hasta me hice cura,
para ver temblar, tras las celosías,
tu imagen pura.
Cuál fue el pecado,
cuál la penitencia,
te has confesado, y te he visto llorar
dentro de la iglesia.
¡Ay!, qué buenesita
que eres conmigo,
que estás cansada, niña de mi alma,
y me das abrigo!
No bajes los ojos
ni vuelvas la cara,
cuando en la feria, me ves paseando,
montado en mi jaca.
Se decía mi amigo
y venía a mi puerta,
para quitarme lo que más quería,
viéndola abierta.
Al verte bailando
anoche en la plaza,
un fuego atroz que lo abrasa todo,
prendió mis entrañas.
¡Niña de mi alma!
¡Luz de mis sentidos!
ven que te cante, todas mis penitas,
cerca de tu oído.
¡Que me vuelvo loco,
de tanto mirarte,
y tus ojitos sólo me sonríen
muy de tarde en tarde!
A. Reyes
SOÑÉ
Soñé, que soñaba un día,
que era joven y soñaba
que tus ojos me miraban.
Soñé, que tú me querías.
Soñé que volví a mi infancia,
y que mis padres vivían;
y que dormía en mi casa,
soñando que me querías.
Soñé, que soñaba un día,
que era viejo y no soñaba;
y que la vida pasaba
sin sentir que la vivía.
¡Soñando, soñé contigo!;
y con las cosas queridas,
que perdí por el camino,
y me dejaron su herida.
Soñé, corazón amigo,
que la vida no pasaba.
¡Soñé, que me despertaba,
y que tu estabas conmigo!.
F. Antonio Reyes
que era joven y soñaba
que tus ojos me miraban.
Soñé, que tú me querías.
Soñé que volví a mi infancia,
y que mis padres vivían;
y que dormía en mi casa,
soñando que me querías.
Soñé, que soñaba un día,
que era viejo y no soñaba;
y que la vida pasaba
sin sentir que la vivía.
¡Soñando, soñé contigo!;
y con las cosas queridas,
que perdí por el camino,
y me dejaron su herida.
Soñé, corazón amigo,
que la vida no pasaba.
¡Soñé, que me despertaba,
y que tu estabas conmigo!.
F. Antonio Reyes
Retrato del Alma
Ternura escondida,
ojos indecisos,
amor casi dormido
amor ansioso...,
ilusión rota
ilusión que brota...,
recóndito deseo de vivir:
¡eso eres tú!
Mirarte,
es mirarme.
Amarte, es,
amarme.
Ojos tristes
ojos radiosos,
sentires profundos,
sueños ansiosos...:
¡eso soy yo!
Encontrarme
es, saberte.
Vivir, es
¡saber encontrarte!
A.Reyes
ojos indecisos,
amor casi dormido
amor ansioso...,
ilusión rota
ilusión que brota...,
recóndito deseo de vivir:
¡eso eres tú!
Mirarte,
es mirarme.
Amarte, es,
amarme.
Ojos tristes
ojos radiosos,
sentires profundos,
sueños ansiosos...:
¡eso soy yo!
Encontrarme
es, saberte.
Vivir, es
¡saber encontrarte!
A.Reyes
Amor de Juventud
Tú eres chiquilla,
la luz del día,
clara alegría,
calor del sol.
¡Que quién soy yo!
¡Yo soy tu amor!
Yo soy la espiga
que crece erguida,
tierra que ansía
tu resplandor.
¡Amor y amor!,
¡somos los dos!.
A.R.
la luz del día,
clara alegría,
calor del sol.
¡Que quién soy yo!
¡Yo soy tu amor!
Yo soy la espiga
que crece erguida,
tierra que ansía
tu resplandor.
¡Amor y amor!,
¡somos los dos!.
A.R.
Imprevisible Amor
Te marcharás despacio
mujer, la aciaga noche en que tú quieras,
y dejarás mi espacio
entre tristes palmeras,
y llevarás mi alma a donde fueras.
No escucharás ninguna
palabra de llamada gris, ni un quedo
-¡por Dios!-, bajo la luna,
ni un torpe -¡ay! no puedo-,
ni un réquiem por tu parvo amor, ni un credo.
Despacio, lentamente.
El aura del silencio abrazará
tus carnes y mi mente;
ni el sueño volverá,
ni el juego entre los cuerpos sonará.
Queden atrás los besos;
Y, en esta anochecida infortunada,
corazones ilesos.
Que nunca hubo amada
ni amado que no amaran poco o nada.
Y si en ese candil,
de un viejo corazón, brotar sintieras
un nuevo ardiente abril,
por lejos que estuvieras,
mi alma rezará porque volvieras.
¡Oh!, noche jubilosa,
¡oh!, luminosa noche en que tornaras;
qué cántico, gozosa,
¡oh! libido entonaras;
sabiendo que de nuevo me aguardaras.
¡Oh!, imprevisible amor,
que, en largo invierno, hace la atenta espera;
y en dulce, el vil dolor;
-¡oh!, mi vaga quimera-,
¡y el sabor del retorno, en primavera! .
Antonio Reyes
mujer, la aciaga noche en que tú quieras,
y dejarás mi espacio
entre tristes palmeras,
y llevarás mi alma a donde fueras.
No escucharás ninguna
palabra de llamada gris, ni un quedo
-¡por Dios!-, bajo la luna,
ni un torpe -¡ay! no puedo-,
ni un réquiem por tu parvo amor, ni un credo.
Despacio, lentamente.
El aura del silencio abrazará
tus carnes y mi mente;
ni el sueño volverá,
ni el juego entre los cuerpos sonará.
Queden atrás los besos;
Y, en esta anochecida infortunada,
corazones ilesos.
Que nunca hubo amada
ni amado que no amaran poco o nada.
Y si en ese candil,
de un viejo corazón, brotar sintieras
un nuevo ardiente abril,
por lejos que estuvieras,
mi alma rezará porque volvieras.
¡Oh!, noche jubilosa,
¡oh!, luminosa noche en que tornaras;
qué cántico, gozosa,
¡oh! libido entonaras;
sabiendo que de nuevo me aguardaras.
¡Oh!, imprevisible amor,
que, en largo invierno, hace la atenta espera;
y en dulce, el vil dolor;
-¡oh!, mi vaga quimera-,
¡y el sabor del retorno, en primavera! .
Antonio Reyes
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POEMAS DE MI TIERRA
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POEMAS DE MI TIERRA
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Recuerdos de la Zafra
(Ahora que es primavera)
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y el humo de las fábricas
pinta la sierra.
-Las muchachas de Osuna
y de Albuñuelas,
ya remiendan sus sayos
de basta tela.
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y el pito de las fábricas
suena que suena.-
“¡Dónde estará mi novio!,
¡quién lo trujera!”
-Ya cantan las mocitas,
ya desesperan.-
El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y el ruido de las mondas
surca mi tierra.-
“¡Dónde estará el mocito
que a mí me quiera!”
-¡Qué dura que es la vida
de las monderas!.
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y pasan acarretos
frente a mi puerta.
-"Capataz de la monda
de la Almudena,
¡que este año me caso,
dame faena!"
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
Los hombres cortan cañas
y ellas las pelan.
-“Aguaor”, dame agua de
fuente “La Higuera”,
agua dulce que calma
a “to”el que espera.
-Dulce como el aire
que hay en mi tierra,
¡cuando llegan las mondas,
…y es primavera!
Antonio Reyes
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y el humo de las fábricas
pinta la sierra.
-Las muchachas de Osuna
y de Albuñuelas,
ya remiendan sus sayos
de basta tela.
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y el pito de las fábricas
suena que suena.-
“¡Dónde estará mi novio!,
¡quién lo trujera!”
-Ya cantan las mocitas,
ya desesperan.-
El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y el ruido de las mondas
surca mi tierra.-
“¡Dónde estará el mocito
que a mí me quiera!”
-¡Qué dura que es la vida
de las monderas!.
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
y pasan acarretos
frente a mi puerta.
-"Capataz de la monda
de la Almudena,
¡que este año me caso,
dame faena!"
-El aire huele a dulce,
ya es primavera,
Los hombres cortan cañas
y ellas las pelan.
-“Aguaor”, dame agua de
fuente “La Higuera”,
agua dulce que calma
a “to”el que espera.
-Dulce como el aire
que hay en mi tierra,
¡cuando llegan las mondas,
…y es primavera!
Antonio Reyes
Atardecer de Mayo en Motril
Aromas de este mar y de la tierra,
el aire claro arrastra en su dulzura:
bañando la fértil, vasta llanura,
de fragancias que el sentido encierra.
A lo lejos, pintado en la sierra…,
el sol radiante, su roja textura…:
herido en melancólica premura,
cual frágil corazón que amando yerra.
¡Qué extraña sensación la que se siente,
a caña y a melaza en las alturas,
entre almendros y un gorrión durmiente!...
De las noches el espejo sonriente,
cómplice del amor y desventuras,
pronto asoma su luz por el oriente.
Antonio Reyes
Noche de Luna
Me gusta una noche de luna
pasear por la orilla del mar,
y escuchar del agua el bramar
silenciosa, sin espuma.
Sentarme después en la arena;
recordar cosas del amor;
y soñar que también mi morena,
estará pensando en los dos.
Me gusta el reflejo plateado,
con tinte amarillo de amistad,
que me sigue por la orilla embrujado.
Me gusta… su clara oscuridad.
Antonio Reyes
pasear por la orilla del mar,
y escuchar del agua el bramar
silenciosa, sin espuma.
Sentarme después en la arena;
recordar cosas del amor;
y soñar que también mi morena,
estará pensando en los dos.
Me gusta el reflejo plateado,
con tinte amarillo de amistad,
que me sigue por la orilla embrujado.
Me gusta… su clara oscuridad.
Antonio Reyes
Versos de pura añoranza
(No sé distinguir los versos de mi juventud de los de mi madurez. No sé si me emociona más una silva o un soneto de un hombre ya vivido, que la sencilla rima de aquel adolescente que se debatía entre los sentimientos y los sueños en un mundo cuya realidad le resultaba hostil. Estos versos los escribí, allá en mi juventud, cuando tuve que abandonar mi tierra buscando nuevos horizontes, y descubrí que no había para mí gozo fuera de mis gentes cálidas y abiertas del sur como mi tierra misma).
Volveré, volveré a mi tierra,
a las gentes que dejé allí;
volveré al lugar tan amado,
al rincón donde yo nací.
Oiré de nuevo el cantar
de jilgueros al amanecer;
y veré, desde mi ventanal,
luceros al oscurecer.
Y, cuando la luna y su brillo
plateado, iluminen mi tierra
y mi cielo estrellado, oiré
el canto de una guitarra vieja.
Y lloraré por dentro…,
todas las penas mías;
y cantaré por fuera…,
todas mis alegrías.
Antonio Reyes
Volveré, volveré a mi tierra,
a las gentes que dejé allí;
volveré al lugar tan amado,
al rincón donde yo nací.
Oiré de nuevo el cantar
de jilgueros al amanecer;
y veré, desde mi ventanal,
luceros al oscurecer.
Y, cuando la luna y su brillo
plateado, iluminen mi tierra
y mi cielo estrellado, oiré
el canto de una guitarra vieja.
Y lloraré por dentro…,
todas las penas mías;
y cantaré por fuera…,
todas mis alegrías.
Antonio Reyes
Mirando al Mar
Por el gris horizonte
azul y blanco,
veo los barcos pasar,
¡oh sueño extraño!
Por el gris horizonte
verde y dorado,
¡tu nombre se me va,
a un mundo raro!.
Desde la alta colina,
mirando al mar,
florecillas silvestres,
puedo gozar.
¡Desde la alta colina,
no tornarás;
amores que se alejen,
marchitarán!.
Por el gris horizonte
añil y cárdeno,
veo los barcos llegar
de un país lejano.
Por el gris horizonte
naranja claro,
¡quién pudiera besar
tu cuerpo amado!.
Desde la alta colina
me esperarás,
tu corazón de nieve
se ablandará.
¡Desde la alta colina,
tú me amarás!,
entre flores silvestres,
¡mirando al mar!.
F. Antonio Reyes
azul y blanco,
veo los barcos pasar,
¡oh sueño extraño!
Por el gris horizonte
verde y dorado,
¡tu nombre se me va,
a un mundo raro!.
Desde la alta colina,
mirando al mar,
florecillas silvestres,
puedo gozar.
¡Desde la alta colina,
no tornarás;
amores que se alejen,
marchitarán!.
Por el gris horizonte
añil y cárdeno,
veo los barcos llegar
de un país lejano.
Por el gris horizonte
naranja claro,
¡quién pudiera besar
tu cuerpo amado!.
Desde la alta colina
me esperarás,
tu corazón de nieve
se ablandará.
¡Desde la alta colina,
tú me amarás!,
entre flores silvestres,
¡mirando al mar!.
F. Antonio Reyes
Saudades
¡Playa de mi soledad!,
donde guardo mis recuerdos:
dentro de blancas espumas,
siempre la vengo a buscar.
¡Agua clara alborotada!,
con tus ricitos de nieve:
dibújame su sonrisa
en tus burbujas de plata.
¡Agua, viento, cielo, playa!:
recuérdame su cabello,
tan negro, de seda suave
y ensortijado de lana.
Playa de mi soledad,
arrúllame entre tus sábanas,
y abrázame el corazón
con tus brazos de cristal.
¡Agua alegre alborozada!,
con tus ricitos de nieve:
¡líbrame de mis saudades!,
en tus burbujas de plata.
F. Antonio Reyes
donde guardo mis recuerdos:
dentro de blancas espumas,
siempre la vengo a buscar.
¡Agua clara alborotada!,
con tus ricitos de nieve:
dibújame su sonrisa
en tus burbujas de plata.
¡Agua, viento, cielo, playa!:
recuérdame su cabello,
tan negro, de seda suave
y ensortijado de lana.
Playa de mi soledad,
arrúllame entre tus sábanas,
y abrázame el corazón
con tus brazos de cristal.
¡Agua alegre alborozada!,
con tus ricitos de nieve:
¡líbrame de mis saudades!,
en tus burbujas de plata.
F. Antonio Reyes
Estaba la Mar en Calma
Estaba la mar en calma;
el murmullo de las olas;
el cielo, velo infinito...;
y mi corazón a solas.
¡Corazón, de qué estás hecho,
que no escuchas la razón!
Cuando era niño soñaba
que era de un barco patrón,
y por el mar navegaba,
cara al viento, luna y sol.
Cuando era niño soñaba
lo que iba a ser de mayor.
A lo lejos, un velero,
se perdía entre la bruma.
El agua se revestía
una y otra vez de espuma.
El viento, fiel mensajero,
iba y venía trayendo,
brisas, olores, recuerdos,
viejas canciones y sueños.
La orilla se iba tiñendo
de conchas de caracolas,
de nácares de colores...
Y mi corazón a solas.
¡Corazón, de qué estás hecho,
que no escuchas la razón!
¡Cuando era niño soñaba
lo que iba a ser de mayor!.
F. Antonio Reyes
el murmullo de las olas;
el cielo, velo infinito...;
y mi corazón a solas.
¡Corazón, de qué estás hecho,
que no escuchas la razón!
Cuando era niño soñaba
que era de un barco patrón,
y por el mar navegaba,
cara al viento, luna y sol.
Cuando era niño soñaba
lo que iba a ser de mayor.
A lo lejos, un velero,
se perdía entre la bruma.
El agua se revestía
una y otra vez de espuma.
El viento, fiel mensajero,
iba y venía trayendo,
brisas, olores, recuerdos,
viejas canciones y sueños.
La orilla se iba tiñendo
de conchas de caracolas,
de nácares de colores...
Y mi corazón a solas.
¡Corazón, de qué estás hecho,
que no escuchas la razón!
¡Cuando era niño soñaba
lo que iba a ser de mayor!.
F. Antonio Reyes